La justicia también tiene oídos
Hay libros que terminan en la última página y otros que, en realidad, empiezan justo ahí. El lápiz del carpintero , de Manuel Rivas, pertenece sin duda a estos últimos. Es una historia atravesada por la guerra, la memoria, el miedo y la dignidad, pero sobre todo repleta de pequeñas frases que se quedan resonando por dentro mucho después de cerrarlo. Siempre me ha llamado la atención la clásica estampa de la justicia : la balanza en una mano y los ojos cubiertos por una venda. De hecho, lo comentamos en nuestra última reunión del club y admití con total franqueza que nunca había terminado de desentrañar el peso real de esa venda. Sin embargo, esa figura cambió por completo de sentido: ahora imagino una justicia ciega, sí, pero con el oído muy fino. El hallazgo está en un fragmento breve durante la escena del juicio: «Señores del tribunal, habría dicho el doctor Da Barca, si es que pudiéramos oírlo, la justicia pertenece al campo de las fuerzas del alma. Y por eso p...