El libro no cambió; cambié yo
Ray Bradbury dijo sobre Juan Salvador Gaviota, de Richard Bach, una frase que siempre me ha llamado la atención: «Me da alas y me hace sentir joven». Con ella hacía referencia al poder liberador, inspirador y vitalista de esta obra.
Recuerdo que, cuando estaba en el
colegio, nos recomendaron leer este libro. Quizá, como les ocurrió a algunos de
nosotros, a mí también me pasó prácticamente desapercibido. Lo leí sin
demasiado entusiasmo, como una lectura más entre tantas otras al punto de ocultarlo
y relegarlo en un lugar oscuro de mi memoria.
Ahora, ya adulta, gracias al club de
lectura y al hecho de salir de nuestra zona de confort, el libro ha vuelto a
aparecer en mi camino. En circunstancias normales probablemente nunca lo habría
releído. Y cuál ha sido mi sorpresa: quizá mis entendederas han evolucionado,
quizá la vida me ha enseñado a mirar de otra manera, pero he descubierto un
pequeño libro con un mensaje enorme.
Comparto plenamente lo que expresaba
Bradbury cuando decía que le daba alas. A mí también me transmite inspiración,
motivación y una extraordinaria sensación de libertad creativa. Al igual que la
gaviota protagonista desafía sus propios límites para volar más alto y más
rápido, Bradbury sintió que el mensaje del libro le permitía elevarse por
encima de las limitaciones mundanas y expandir su imaginación.
Y es precisamente ahí donde yo
también me detengo. Me elevo, vuelo… y, de pronto, todo cobra sentido. Me
estalla la cabeza una idea: ¿Cómo
puede un libro hacernos sentir jóvenes si lo leemos precisamente cuando ya no
lo somos?
Si hoy me hace sentir joven es
porque lo descubro desde la madurez. La juventud no es solo una cuestión de
edad, sino una forma de mirar el mundo. Este libro me ha recordado la capacidad
de soñar, la curiosidad inagotable y la rebeldía sana que suelen caracterizar a
los jóvenes, demostrando que el espíritu de aventura no desaparece con los
años; simplemente espera a que alguien vuelva a despertarlo.
¿Cuántos libros habré dejado pasar
sin comprenderlos porque todavía no era la persona que debía leerlos?

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