Vive y déjame vivir

 

¡Vive y déjame vivir! —le grité a mi madre mientras daba un salto en la cama. Mis manos temblaban y mi corazón latía desbocado por el miedo. Mi mente solo quería escapar de esa pesadilla que aún me hacía sentir atrapada, como todas las noches.

Tan rápido como pude, me incorporé de la cama y salí apresurada hacia la habitación de mi madre, temiendo lo peor. Respiré aliviada al verla; ahí estaba, tumbada en la cama, viva y conectada a la máquina.

Pensé: "Mamá, aún no es tu momento. Quiero que sigas viva. No es porque te quiera, solo deseo que sigas sufriendo."


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